Viajar

Inspiracion artistica

Share

Con un trabajo que dura siete décadas, Júlio Pomar es un pintor dotado de una peculiar irreverencia y uno de los talentosos que pertenecen a la tercera generación de pintores modernistas portugueses.

Nació en 1926 y, a principios de sus primeros años de pintura, se unió a la resistencia contra la dictadura vivida en Portugal y dirigida por Salazar, lo que le llevó a meses de prisión y trabajos forzosos.

Sus obras en ese momento fueron gobernadas por el neorrealismo, un movimiento que también se vivió un poco en toda Europa.

Sus primeros trabajos, «Mower» y «TrolleyLunch» son un buen ejemplo de esto, habiendo sido considerados las primeras referencias del neorrealismo portugués.

En 1963, al distanciarse de la actividad política, se va a París, la ciudad donde todavía reside hoy y que transformó su visión del mundo.

Al no participar en ningún movimiento artístico o lenguaje seguido en el momento, adopta una posición autónoma, tratando de ser fiel a la expresión del gesto y a la exploración de la línea que lo llevará a la experimentación de varios hilos artísticos que serán reflejados en sus obras durante toda la vida.

En las últimas dos décadas, su trabajo se caracteriza por un proceso de asociación de imágenes que cruzan el expresionismo abstracto con el surrealismo y con una inmensa voluntad de diversificación temática.

Entrando en la máquina del tiempo podemos pasar por sus momentos más importantes en términos de técnicas artísticas y trabajos como: el Estudio en rojo (1964 «Le Bain Turc (Dame Ingres)» 1968, «Tigre» 1980, Retrato del presidente Mário Soares, desde 1992, «Mascarados de Pirenópolis no 15 de 1987», Fernando Pessoa «- Estación de metro Alto dos Moinhos, en Lisboa, en 1984, Dibujos para» Guerra y paz «, de Tolstoi, 1958,» Carlos do Carmo «y» Burro Jugando » Guitarra en 2011.

A lo largo de su vida, ha acumulado varios premios y distinciones, como el Premio Montaigne en Hamburgo en 1993, o el más reciente Premio Póvoa Casino Arts en 2012.

Podemos ver sus obras un poco en todas partes, pero es en el Atelier, el Museu Júlio Pomar en Lisboa, que fue amablemente rehabilitado por el arquitecto Álvaro Siza, que podrá ver la obra de uno de los más grandes artistas portugueses que aún están vivos. y quien permanecerá para siempre con nosotros a través de la herencia que nos deja.